miércoles, mayo 26, 2010

Batallas y sonrisas

Hoy es uno de esos días en los que irte a dormir es una sensación extraña. El despertar me encontró tarde. Tras una cruenta batalla, en la que el ejército retozón (en el que me transformo todas las mañanas) entabló un combate encarnecido con el ejército del despertar, personificado en sabanas pegajosas por el calor matutino, reuní las fuerzas necesarias y me levanté de la cama a la una del mediodía. Hora perfecta para un rápido lamento por las victimas del combate(un reguero de minutos y horas desangradas bajo mis parpados), una visita frugal a ese templo del ocio de las señoras-que-se-ponen-a-hablar-con-la-cajera-y-te-tienen-10-minutos-a-la-cola para hacerme con algún bocado rápido-y nada suculento- que llevarme a la boca y a estudiar. Tarde productiva de biblioteca (aunque el trabajo con apuntes ajenos me convirtió los primeros 20 minutos en un periodista ajetreado). Fue uno de esos días en los que los ratos de descanso y los de trabajo te resultan igualmente agradables, tanto que llamarlo rato de trabajo me suena un tanto excesivo.

Ahora estoy en la cama sin querer dormirme. Me gustaría quedarme así durante el resto de mi vida, con la sensación de satisfacción en la cara y la cabeza medianamente serena después de la sobredosis de información científica que se ha tragado sin rechistar. Examen de historia de la ciencia. Cierto es que parte de esa información, por muy ridículo que parezca decir esto, salió de los episodios de “Érase una vez los inventores”, cosa que provocaba el escándalo y la risa burlesca de los tuentitiriteros de mí alrededor. Un placer volver a escuchar la canción que tenias de fondo cuando te peleabas con tu hermano por el pedazo más grande pastel. Y un placer volver a ver de nuevo a mi hermano victorioso, sonriendo con las comisuras de los labios llenas de migas mandándome callar que empezaban los dibujos. Y ya no me quedaba otra que ver los dibujos con la añoranza del pastel, y deseando ser un inventor famoso que multiplicara los pasteles o inventase máquinas de empequeñecer a hermanos-avaros-de-tu-merienda.

Pues allí estuve disfrutando de Lavoisier y su ataque al flogisto, luciendo con orgullo sus hipótesis del oxigeno, y restregándosela por la cara al científico anclado en la solución caduca. Esto evocó en mi mente una imagen: yo en aquel salón alargado de Gijón, tan largo que parecía la madriguera de la televisión. Tan largo que, cruzarlo para comunicar a mis padres los veredictos de un grupo de profesores, era un infierno digno de las mejores epopeyas homéricas. Pues lo dicho, proyecto mi imagen en aquel salón sonriendo, con la misma sonrisa que lucia Lavoisier al comunicar a su enemigo todos sus avances, mirando a mí hermano lleno de satisfacción por que una visita a la cocina había finalizado con una galleta maria entre papo y papo para el peque. Que se chinchen. A veces los pequeños, sean científicos o simples hermanos, pueden salir victoriosos-y con el estomago lleno-. Aunque si hay que hablar de anatomía, mi símil no salio muy bien parado.

Ya decía mi madre que el calor-ico- siempre se nos escapa por la cabeza.

domingo, mayo 23, 2010

Gafapastismo

Todavía no se si el termino lo utilizan como broma a modo de autoafirmación o realmente no se dan cuenta que si tiene algún significado, les esta significando a ellos. El termino trata de englobar a una nueva ola urbana de estas que crean las personas que tienen que englobarse dentro de una tribu urbana. Supongo que han perdido su referencia hasta tal punto que su signo son sus gafas. Y para romper esquemas y prototipos, son fans de la lectura de libros, de dárselas de poetas y grandes críticos literarios. Que novedosa y rompedora imagen, que sutiliza de relación. Gafas-libros. Necesite un par de repensadas para lograr captar la gran sutileza del mensaje y la imagen que pretenden proyectar con tal nombre.
Escuchan Fib music, pero les hablas del TRANSFORMER de Lou Reed y te preguntan que qué mierda de música de tus padres escuchas. Platican sobre Amelie y son grandes fans de Camper y las Victoria (esos playeros que te ponian de guaje para ir a la playa. Si, justo esos). Siguen la tendencia del momento, esto es, considerándose especiales, únicos, diferenciados, son unos más de una masa a la que en el fondo no hacen más que darle una cabeza visible. Sus poemas circulan por redes sociales, bien utilizado el plural porque tienen tendencia a pertenecer a todas. ¡Ah! Faltan los cascos superchulos y supergrandes para indicar al resto del mundo que te encanta la buena música y disfrutarla en supercalidad. Lastima que la calidad de los discos que te bajas del emule tengan una calidad lamentable, en el mejor de los casos. Ya no se intercambian libros, se mandan archivos pdf´s a sus macs o móviles agenditas ultimo modelo. Se han cambiado las dedicatorias por los saludos que se cuelgan en el muro. Y yo si que puedo perdonarles todo, pero que acaben con las dedicatorias en los libros…eso si que no.


No se si he logrado un retrato más o menos realista y representativo de lo que quería pintar, pero por si acaso lo remato con la definición definitiva. Gafapastismo: Dicese de aquel que utiliza el termino gafapastismo refiriéndose a si mismo(o sus amistades) y sonríe henchido de placer y autosatisfacción.

De bares con Bukowski

Ayer te conocí. Estaba sentado en la barra del bar cuando te sentaste a mi lado. “un escocés con agua” pediste. Tu voz delataba que ya demasiados hermanos de este habían seguido el mismo camino. Me lanzaste una mirada de soslayo que no pareció revelar nada de interés en mi figura. Seria eso o que los hielos crujiendo indicaban que empezaba otro día, y atraían toda tu atención. Empezar para acabar, supongo, pero esa era tu historia. Mi cerveza se me empezaba a representar como un juego de niños al lado de tu vaso. Parecías un rey Midas versión etílica. Todo lo que pasase por tus manos acababa convertido en ese alcohol que lo único que tenia de glamuroso era su color dorado, reflejo de épocas pasadas. El bar mugriento solo proporcionaba bebidas mugrientas en vasos mugrientos. Las gotas que brillaban en tu bigote, me resultaron al punto mágicas y podres.

Me lanzaste otra mirada de resbalón. “Eres demasiado joven para estar emponzoñándote en un bar”. “Y tu demasiado grande” le dije. Me miro y sonrió. Me extraño profundamente que de esa sonrisa no cayesen lágrimas. “Esto me hizo grande”, dijo tintineando los hielos. Me pareció tratar de estar engañándose a si mismo. Pero, visto desde aquí, me parece que fue una impresión errónea. Nadie como tú se esta engañando ya. Eres demasiado miserable para perder tu propio tiempo haciendo de tu vida una farsa. El tintineo de lo hielos no era más que la señal de un mano temblorosa.

Me empezaste a hablar de los viejos tiempos. Me resulto obvio, no tienes futuro por delante. Me hablo de casas de putas, de enanos que se cortan las pelotas y de peleas por un par de pavos y por un patriotismo puesto en tela de juicio. Historias remojadas en el filtro de tu memoria. Me encantaron tus saltos presente –pasado, y tu advertencia de que te importaba una mierda si me molestaban.

Apatrida eres. La única patria que tienes se derretía lentamente en el culo del vaso. Nunca volverás a pertenecer a ningún lugar. Más ahora, en estos tiempos en que el hielo se nos escapa de las manos y se acerca a ponernos el agua al cuello. Tú estás a salvo del agua. Estuviste a punto de ganarte la nacionalidad escocesa, pero siempre la negaste. Eso implicaría que bebes por algo, y tú hace años que no haces nada por nada. Escribías, si, pero supongo que era porque no te suponía más esfuerzo que el de vomitar todo el alcohol que te sobraba. Vomitabas las historias, como las que a mi me contabas acodado en lo más hondo de tu memoria. Memoria imaginativa supongo. Imaginación liquida, fraguada en licores y otros horrores. Fermentada en barras y retretes. Envejecida en tabernas de mala muerte y derramada en una garganta ajada y gris, como dice otro gran amigo de la buena vida.

Tu paladar entablaba una lucha encarnizada con tu lengua a cada palabra que pronunciabas. No quería dejar que siguieses hablando, parecía querer azuzarte para que tu brazo siguiese recorriendo la parábola perfecta que hacia acabar el güisqui en tu boca. Carne desgarrada que ansiaba más desgarrones. Dolor carnal como aspirina para ese dolor que decías que te destrozaba por dentro. “Dolores que no puedes imaginar” me decía. “Ojala pudiera desterrarme de mi mismo, no sentirme”. Un trago largo y “lléname esto camarero. Dame un licor amargo que rasque tanto que me mate. Y que no sea tan lentamente que esto empieza a durar demasiado. Demasiado sentido me queda y demasiado hay que buscar al fondo de esta botella. Aunque en el fondo -de mí- ya no busco nada en el fondo -de ella-” me dijiste. “Ten cuidado” le dije. “A veces nada significa nada”. Reíste y me miraste. Busqué a través del agujero de tu boca donde estaba el roto que tratabas de taponar. Ví el vacío y me asusté. “Me alegra que no la busques. Jamás encontraras el vacío, lo tienes demasiado al fondo.” Tu mueca pareció indicarme que ya de antemano sabias que era también demasiado grande.

Mi cerveza transmuto en güisqui y tu güisqui en más güisqui. La papelera nos estaba contando como una vez un borracho le tiro su cartera harto de beberse los billetes. Tú la mirabas con parsimonia, ojos fijos en ella, mientras que yo no acababa de entender que mierda estaba pasando allí. “No me toques los cojones y deja de escandalizarte” me espetaste, tratando que me bajase de la mesa. “¿No te conté la historia de los enanos? Pues no me jodas y toma asiento”. La ruta etílica duro lo que dura un paseo por el parque. No uno de los bonitos. Uno por un parque igual a la zona del lago del de Isabel la católica. Lleno de cagadas de pájaros y olor a decrepitud. “Así es mi vida” dijiste. Y volviste a sonreír.

Ahora fui yo el que lloré. Yo puse las lágrimas a tu sonrisa. Como tú pones la risa en tus miserias.

Te levantaste y te despediste con un gesto de cabeza. “¿Cual es tu nombre?” pregunté. “Mientras buscaba mujer me lo olvide. Cosas que le pasan a un viejo indecente”. Tu figura recortada en la puerta es la foto perfecta que nunca sacaré.


P.D.: “por cierto...me doy cuenta de que cambio de presente a pasado, y si no te gusta… métete un pezón por el escroto." Solo por esto, te has ganado esta entrada y mi devoción. La proxima a tu salud.

domingo, mayo 16, 2010

Entrada de título prescindible

En un rato el Barça se juega la liga. En un rato me estoy jugando la beca. Una chica sentada a mi lado no puede quitar la vista de mi ordenador a ver que escribo.
¡Vaya! Ha debido leer algo que la molesto, ya mira a la gente que pasa.

Retomo. Barça, liga, exámenes, beca. Cuestión de prioridades. Prioritariamente he venido a este mundo (factualisísimo) a estudiar, pero he aquí que a veces se entrometen alirones en el estudio y... ¿quien soy yo para negarme? En caso de que algo salga mal, no dudaré en ponerme en contacto con el excelentísimo Pep para pedirle explicaciones. Esta manía tan española de dejar las cosas para el final va hacer que esa otra manía tan española, los toros, me lleven por delante. Nico me sonríe tranquilizador:"Queda junio" me dice. Me acuerdo cuando hace un mes me decía:"queda un mes". Ahora ya están aquí. Los toros, la liga y los exámenes. Todo en uno.

Un trabajo pendiente de historia de la ciencia llama parpadeando en mi barra de tareas. Una mirada omisora la esquiva. La pobre lucecita naranja parpada un buen rato hasta que se queda fija, como petrificada. Me recuerda a los gritos de una madre llamando a su hijo que abandone sus correrías para ir a cenar. Al final se harta y ocurre lo de siempre. Escaleras abajo en cuatro zancadas y azotito. No puedo dejar de ver ahora en esa luz naranja una silenciosa amenaza.

Demasiadas horas de biblioteca, supongo. Las luces me amenazan. Nunca me gustaron las amenazas. Solución: abrir y cerrar ventana. Ojos que no ven...

Una de esas maravillosas chicas gogo´s de biblioteca abanicándose me da el halito que estaba perdiendo. Nacho vegas viene a alegrarme diciendo que ha sido moderadamente infeliz, y me regocijo en mi turbia felicidad. Turbias serán estas letras que escribo pendiente de lo que me cantan al oído. Escribir sin pensar siempre me resulta muy llamativo. Cuando se relee siempre es sorprendente. Empiezo a creer en el panteísmo feurbainano de la razón. Mis dedos participan de ella sin duda si no, no tiene ningún tipo de explicación que se escriban esta cosas cuando mi vista esta fija en el punto medio del teclado y la mente completamente abstraída de lo que me rodea. Incluso de ella misma.

A veces he de reconocer que no hay nada que decir.

Pero me cuesta.

Te volví a mirar y el silencio frió me volvió a dañar. Curando estas heridas me sumergí en un mar de horrores. Una luna tras un ocular me convirtió en hombre cámara y no puedo dejar de ver fotos hasta en ese papel arrojado en el suelo. O lo fotografió o empezaré a buscar sus existenciarios. No sé. No sé.

No busco una explicación. "¿A qué?" me pregunto. No se. Otra vez me he perdido a mitad de camino. Otra vez me voy a ver en la tesitura de haber hallado una respuesta habiendo olvidado la pregunta. Siempre igual. Otro día más, otra vez más. Bucles iconoclastas proyectándome contra la pared. Círculos concéntricos me indican que aquí no hay cambios. Un nuevo color solo indica un nuevo lugar. Movimiento aparente o apariencias de movimiento. Nada significa Nada. A veces.

Esto quedará como borrador. Mis dedos son los responsables de esta multitud de letras que casualmente cayeron a la pantalla en algo que parece un relato. O vaya usted a saber.


Firmado: Don Dedos Independientes

sábado, mayo 15, 2010

Teclas nobles

Vine aquí con intención de pasar una hoja que acabo de encontrar perdida entre miles de apuntes de antrología, pero el ser consciente de mi velocidad taquigrafiando me ha refrenado. Mejor dos tonterias que vacien mi mente y punto.

1. Tomarse un redbull para ponerme a escribir esto.
2. Tomarse un redbull para darme cuenta que pertenezco a una estructura que me ha disuelto y yo ni lo sabia(dice un hombre con nombre de tejanos). Mientras escribo los dedos se empiezan a disolver sobre las teclas. La "a" ya esta empapada con un tejido adiposo de textura adiposa.
Tiene un aspecto tan espantoso, que si llegase a pronunciar una sola palabra se llamaria duquesa de Alba.

Disfrutar http://www.youtube.com/watch?v=Ddn4MGaS3N4

sábado, mayo 08, 2010

Disco-bar Biblioteca´s

Me siento en la biblioteca y me dispongo para el estudio. Empiezan nuestros encierros particulares. Horas y más horas entre libros y estúpidas que confunden bibliotecas con bares de moda. Horas y más horas para lamentarse de lo que fue un segundo cuatrimestre muy "universitario"(en el sentido peyorativo y entretenido de la palabra) mientras siguen tacones resonando en un silencio que cada vez resulta más ilusorio. Miro a mí alrededor y un dato resalta por su curiosidad: la gente con cara de mayor concentración mirando a sus portátiles es la que esta tuentiteando. Lo más curioso es que luego se sienten bien por haber estado muchas horas en la "biblio". Lamentable herencia nuestra moral cristiana. "'Cause every little thing gonna be all right" parece estar cantándoles maese Bob a sus conciencias.

La mía ladra. Me señala que puede que yo no sea mejor que estos tuentianos que me rodean y que no estoy haciendo huevo. Trato de consolarla y... me doy cuenta que Don Marley también esta susurrando en mis oídos. Lamentable -la también mía- herencia cristiana.

Heidegger me espera con una sonrisa y un montón-de-guiones-que-te-cagas. Yo no se si a el lo arrojaron al mundo desde una maquina que pinta líneas discontinuas en las carreteras o compartía vicios con Maradona (obviamente no hablo de fumar puros con Fidel), pero bien cierto es que su manía de querer germanizarse tanto me pone de los nervios.

Y por si fuera poco todo esto, "rondan mi calle"(ya aludiré al nuevo disco de los Planetas en otro momento) mental cientos de impulsos mentales diversos que tratan de sacarme de la línea de estudios. Un nuevo y recién descubierto afán por la fotografía hace que todo lo vea bajo el prisma de un ocular. El mismo viejo afán de los conflictos sentimentales, fiel a su costumbre de aparecer en periodos de exámenes, ya esta de nuevo rondando la mió puerta.

Y "esta es mi historia, señor.Yo sé que a usted no le interesa."

Siento no haber dedicado esta entrada a la representación teatral, pero es que lo que quiera que sea que anda por mi cabeza se escupe fuera de mi control a veces. ¿Nauseabundo, no? Otro día vuelvo sobre la Nausea y el teatro. Mil perdones fieles lectores.