Ficción para mi duda vital(yo)
Me lamento mucho de mi vida. Me quejo de vicio. O así me lo comunica mi compañera de piso con regularidad. Nunca lo había pensado, pero tiene razón. Pero el colmo lo alcance cuando un amigo, siguiendo el sendero abierto por mi compañera de piso, continuo la exploración psicológica de porque me quejaba tanto y veía complicaciones y complejidad por todas partes. Complico las situaciones, me las exagero y enredo por el placer de luego resolverlas, pensando así haber desenredado un entuerto muy grande y hallando en ello una gran auto-satisfacción. Iluso de mí. Si casi no había problema antes de empezar.
Este análisis de mi propia actuación me dejo un rato patidifuso y desconcertado. Corrí a la barra y me pedí otra Mahou. Pedí un papelillo y me senté a meditar en nuestro rinconcete mientras el mundo seguía girando a mí alrededor como si nada me hubiese pasado. "¿¡Pero nadie se da cuenta!?" grite desesperado. Que actuó y pienso cosas sin saber porque las hago o porque las pienso. "¿¡Estamos locos o qué!?" Y nada, todo fluía a mí alrededor como si nada. Con mi socavón de conciencia me planté frente al camarero: "¿Tu alguna vez has actuado o pensado algo engañándote a ti mismo sin saberlo?" Su mirara dubitativa al de seguridad me hizo plantearme que a veces uno callado está más guapo (gracias mama por aquellos consejos de infancia). Acalle las dudas que atacaban mi cabeza y me dije: "Eres un tío que se oculta a si mismo". Me sentí un estafador de mí mismo. Busque al que me había dejado tambaleante y le pregunte si había algo más que hiciese yo sin saberlo. Se rió y me tranquilizo diciéndome que todo el mundo se ponía trampas mentales para autosatisfacerse o por hacerse la vida más bonita.
Obviamente tuve que mandarle a la mierda.
Encima de decirme que ni siquiera me conozco a mi mismo. Me da el consuelo de tontos (todo el mundo lo hace).
Así que nada. Últimamente juego al "juego de Daniel". Un trivial de lo más interesante. Mi negación a ser como el resto. Mi negación a no saber quien soy. Mi negación a ser un Uno me plantea serias dudas y complicaciones.
Total. ¿No habré vuelto a caer en el juego de complicarme para vivir?
Sonrió ante la duda.
En este caso considero enfrentarme a una complicación que- más que necesaria o útil- se me antoja vital.
Este análisis de mi propia actuación me dejo un rato patidifuso y desconcertado. Corrí a la barra y me pedí otra Mahou. Pedí un papelillo y me senté a meditar en nuestro rinconcete mientras el mundo seguía girando a mí alrededor como si nada me hubiese pasado. "¿¡Pero nadie se da cuenta!?" grite desesperado. Que actuó y pienso cosas sin saber porque las hago o porque las pienso. "¿¡Estamos locos o qué!?" Y nada, todo fluía a mí alrededor como si nada. Con mi socavón de conciencia me planté frente al camarero: "¿Tu alguna vez has actuado o pensado algo engañándote a ti mismo sin saberlo?" Su mirara dubitativa al de seguridad me hizo plantearme que a veces uno callado está más guapo (gracias mama por aquellos consejos de infancia). Acalle las dudas que atacaban mi cabeza y me dije: "Eres un tío que se oculta a si mismo". Me sentí un estafador de mí mismo. Busque al que me había dejado tambaleante y le pregunte si había algo más que hiciese yo sin saberlo. Se rió y me tranquilizo diciéndome que todo el mundo se ponía trampas mentales para autosatisfacerse o por hacerse la vida más bonita.
Obviamente tuve que mandarle a la mierda.
Encima de decirme que ni siquiera me conozco a mi mismo. Me da el consuelo de tontos (todo el mundo lo hace).
Así que nada. Últimamente juego al "juego de Daniel". Un trivial de lo más interesante. Mi negación a ser como el resto. Mi negación a no saber quien soy. Mi negación a ser un Uno me plantea serias dudas y complicaciones.
Total. ¿No habré vuelto a caer en el juego de complicarme para vivir?
Sonrió ante la duda.
En este caso considero enfrentarme a una complicación que- más que necesaria o útil- se me antoja vital.
