martes, abril 27, 2010

borrador

Tropecientos grados atiborran mi cabeza. Una voz que empezo como suave y dulce se esta convirtiendo en el Verbo que esta a punto de devolverme a Morfeo. Es increible, el protagonista de la Nausea vio la existencia y yo ahora mismo estoy viendo el sopor (de color y textura indefinibles). Me solidarizo con él. Siento su asco como mio, transformado en esa capilla de sudor asquerosa que te pega la camiseta al cuerpo. Una exposición de una compañera sobre el budismo se ha convertido en un punto, en este fluir que es la vida, totalmente inacabable.
Triste es, pero una mosca acaba de convertirse en un rayo de luz y ocio. El recuerdo de los tres dias de representación teatral a la espalda hace aun más pesada esta carga.
Duro salto el de la diversión al tedio.
Duro golpe el de la cabeza chocando contra la realidad.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

¡Los lectores de tu blog imploramos unas líneas sobre la representación teatral y también sobre La naúsea!

Por enésima vez: todos tus posts están escritos con gracia!

Pelayo

11:52 p. m.  

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