lunes, diciembre 07, 2009

La fecundidad hecha palabra

Aprovechando que estoy frente al ordenador voy a pasar algún escrito que anda perdido por mis cuadernos. Perdido entre multitud de apuntes y de estupideces varias, así relleno esto y le doy a mi primo la posibilidad de no tener que andar hurgando por las entradas viejas buscando algo no leído(aunque tampoco es que haya mucho donde buscar).
La entrada es del 30-11-2009 y decía así:

"Hoy ha caído en mis manos, a parte de un montón de comida basura, un libro de unas mil paginas que hablaba de los avances filosóficos y científicos del siglo XX. Ver que un libro considera igual de importantes los avances filosóficos y científicos hizo volar a mi ilusión (puede que este estudiando algo de provecho!). Sorprendente conocer la figura de un tal Santayana, hasta hoy desconocido para mi. Fascinante Chomsky.

Me maravillo de lo que no se y de mi capacidad para perder el tiempo, como si disfrutase rebozándome por mi ignorancia (tan acogedora ella).

Busco la melodía en mi mente para escribir algo, si no ya productivo, por lo menos evocativo o entretenido. Me alegraría que tan solo se alejase un poco del fango en el que se hunde mi mente cuando tengo un boli en la mano.

Hablando de evocaciones, el traqueteo del tren me trae una serie de recuerdos de lo más dispares a la cabeza al tiempo que hace que escribir siguiendo la línea sea la mar de complicado. Mecido así cierro los ojos y me acerco a la melodía. El movimiento por lo menos ya esta presente, solo falta el punto(las palabras) atravesando ese movimiento para crear el sonido, a imitación de la aguja recorriendo el surco del vinilo. Poemas inconcretos de amor o muerte asaltan mi cabeza, pero ni tan siquiera me planteo cogerlos. Solo acabaría con mi autoestima verlos en un papel, seguro que, tristemente, no serian más que una naturaleza muerta, mientras que al abrigo de mi mente son fértiles valles asturianos, repletos de vacas y sidreros.
Amor o muerte como única alternativa posible. Darme cuenta de lo limitado de mi repertorio me asusta. Podría también tratar de hablar de vida pero...!diablos!, ya lo estoy haciendo.¿Que es la vida más que el amor y la muerte? Una vida sin amor no me la imagino, por tanto hablando de él hablo de ella. En realidad, hablando de él hablo de todo. Y cuando ya no se pueda hablar de él, todo se habrá acabado, ya estaríamos en el territorio de la fría señora de la guadaña.

¿Amor y muerte? Amor o muerte. No se de que me quejo, en esa horquilla esta todo lo hablable. Tengo todo el campo de la vida a mis pies, solo deseo pisarla con cariño y que cada nueva incursión a ese terreno sea fecunda. Dalí se imaginaria a si mismo en esta imagen con dos falos por pies y a cada paso que diese se hundirían estos en los infinitos labios que forman el suelo que pisa. Y con cada pisotón, una boca seria fecundada y un universo de palabras saldrian a sus espaldas.

Esta es la estela que espero dejar en mi vida. Palabras fecundas. Poco más podemos esperar dejar en este mundo.

Mucho (me temo) esperamos dejar en este mundo."